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jueves, 7 de mayo de 2015

Los muertos vivientes: integral. Volumen 2, de Robert Kirkman y Charlie Adlard.

Ficha:

- Guión: Robert Kirkman.
- Dibujo: Charlie Adlard.
- Edición original: Publicado por Image en los números 25 a 48 de la colección Walking Dead.
- Edición española: Publicado por Planeta DeAgostini en los tomos 5 a 8 de la serie Los muertos vivientes, 7´5 € cada uno, y en el segundo integral, 40 €.



Opinión:

Tal y como va la historia al comenzar este tomo las cosas se van poniendo muy favorables para el grupo de protagonistas. La prisión está asegurada y los personajes van confiando unos en otros. Bien podría haber acabado de esta manera toda la historia, con los supervivientes viviendo pacíficamente en la prisión, pero nada más lejos de la realidad. Un día oyen un helicóptero estrellarse a lo lejos lo que llevará a Rick a juntar un grupo para ir a investigar que ha sucedido. Durante la excursión llegaran hasta Woodbury, un pueblo localizado no muy lejos de su prisión que esta controlado por el Gobernador.

Este siniestro personaje encarna el mal absoluto. Otros enemigos con los que se han cruzado, y se cruzaran, Rick y los suyos tienen alguna motivación o intentan sobrevivir, el Gobernador no. El solo quiere seguir manteniendo su estatus en Woodbury y para ello no dudará en matar, robar o mutilar a quien se cruce en su camino. Todo ello por no mencionar su asquerosa relación con su difunta hija o sus televisores llenos de cabezas zombies.



Kirkman se propone crear un personaje detestable y peligroso, cosa que lo consigue con creces. Los muertos son terribles y peligrosos, pero poco a poco Rick y compañía han conseguido saber como tratar con ellos. El verdadero peligro ahora son las personas vivas, algunas de ellas sin ningún tipo de escrúpulos y con un comportamiento impredecible, como es el caso del Gobernador.

Por fortuna en el bando de los “buenos” tienen a Michone. Esta chica de complicado pasado será de gran ayuda para nuestros protagonistas y su importancia en la historia irá en aumento a medida que va avanzando. Es uno de mis personajes favoritos y la relación que va forjando con Rick y Carl da lugar a muy buenos momentos. Eso por no mencionar su habilidad para cargarse zombies con la katana.

Desde el comienzo de la serie ha quedado claro que no hay ningún personaje a salvo. Los que leemos cómics de supers sabemos que la muerte es un tema muy relativo, pero Walking dead no es un tebeos de supers. Aquí la muerte acecha a cada paso y tu personaje favorito puede caer en cualquier momento. Puede parecer una exageración pero nada más lejos de la realidad como comprobaran algunos de los protagonistas a los que diremos adiós en este tomo.


Quiero detenerme un momento a comentar el número 48 de la colección y que sin duda marca un punto de inflexión en la serie. No voy a contar lo que pasa, eso queda para que cada uno lo descubra al leerlo, pero es una de esas escenas que se quedan grabadas en la retina. Llevo leyendo cómics de manera regular más de 15 años y este cómic es uno de las que más me ha marcado.

Eso si no todo son alabanzas a los guiones de Kirkman. La serie no se puede decir que tenga un ritmo rápido. Las cosas llevan su tiempo y al guionista le gusta hacer crecer la tensión poco a poco. Por fortuna al leer la serie por tomos esto queda mitigado pero no me quiero ni imaginar lo que debe ser seguir esta cabecera mes a mes. A veces no vendría mal acelerar un poco más el ritmo.

El dibujo de Chalie Adlard no es malo, pero tampoco es nada del otro mundo. Se ajusta muy bien a los guiones y se le nota que ha cogido el pulso a la serie pero en ocasiones se echa en falta algo más detalle. Además bastantes veces repite viñetas con corta/pega y es algo que cada vez me gusta menos. Ya os digo que Adlard no hace mal trabajo pero dista mucho de ser maravilloso. Eso si los grises de Cliff Rathburn completan perfectamente el dibujo de Adlard y sin duda lo mejoran enormemente. Si Adlard se dedicara solo a los lápices y le pusieran un entintador creo que ganaría muchos enteros.


La edición es igual que la del primer integral. Se incluyen todas las portadas a color, comentarios de los autores y bocetos del dibujante. Los tomos pequeños siguen sin incluir las portadas, como la edición americana, hasta más adelante. Ambas ediciones son buenas y es una cuestión personal decantarse por una o por otra. Yo empecé hace ya diez años con los tomos pequeños y seguiré con ellos.

Walking dead es uno de los mejores cómics que se publican en la actualidad y este segundo integral contiene algunos momentazos únicos. Creo que es casi imposible leer este cómic sin que te sobresalten sus escenas más destacadas. Vete a la tienda o a la biblioteca y comienza a leer esta colección, no te arrepentirás.