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sábado, 13 de septiembre de 2014

El club de los poetas muertos de Peter Weir.

Tras un par de meses de ausencia aquí vuelve mi sección favorita del blog, La peli del 13. El pasado mes de agosto nos dejó Robin Williams, uno de los actores con más talento del cine en la década de los 80 y 90. Sirva como homenaje póstumo esta revisión y análisis de uno de sus títulos más destacados.  


Historia:

Un año más se abren las puertas de la academia Welton para dar comienzo a un nuevo curso. Esta escuela esta considerada como una de las mejores del país y ha preparado a multitud de chicos a lo largo de los años que han acabado convirtiéndose en médicos o abogados de gran prestigio. Los alumnos intentan sacar adelante los estudios bajo la presión de la institución y de sus familias.

Pero este año hay una gran diferencia en el profesorado respecto a los anteriores y que cambiará la vida de un grupo de jóvenes para siempre. El profesor Keating será el nuevo encargado de la clase de literatura y con sus métodos poco ortodoxos hará que sus alumnos se empiecen a plantear nuevas cuestiones y a pensar por si mismos.

Equipo:

La película esta plagada de rostros conocidos tanto delante como detrás de las cámaras. En la dirección encontramos a Peter Weir. Este veterano director australiano tiene una carrera de más de treinta años en la que ha abarcado casi todos los géneros. Entre sus títulos más conocidos, además de la que hoy tratamos, se encuentran Único testigo, El show de Truman o Master and Commander. Weir tiene un gran talento tras las cámaras y hace un gran trabajo sacando lo mejor de los actores. Las tres películas citadas pueden no ser las más populares de sus respectivos protagonistas pero si que son algunas de sus mejores interpretaciones.

La gran estrella de la película es Robin Williams, actor que desarrollo su carrera desde principios de los 80 y que se convirtió en uno de los comediantes más populares de finales del siglo pasado. Este hombre tenía un gran talento para hacer entrañables sus personajes y que sea fácil cogerles cariño. Me encantan sus papeles en Hook, Good moring Vietnam, Jumanji o La señora Doubtfire. Williams fue uno de los grandes en los ochenta y noventa, su carrera sin embargo siguió adelante aunque en los últimos años estaba muy apagada.


A lo largo de los años fue nominado en varias ocasiones al Oscar pero finalmente solo lo gano al mejor actor de reparto por su trabajo en El indomable Will Hunting. Me encanta esta cinta y sin duda es su mejor actuación. En ella recoge, en cierta manera, su rol de El club de los poetas muertos al convertirse en el mentor de Matt Damon. Una película brillante en la que todos los elementos brillan con gran fuerza.

En el mundo de la animación cabe destacar que puso la voz al genio en la película de Aladdin. Este personaje, sin duda el mejor de toda la cinta, se caracteriza por su continuo parloteo lleno de chascarrillos y humor. Un personaje a la medida de Williams que clavo y al que prestó su voz en las secuelas y videojuegos que siguieron a la película principal. En la versión española todo esto lo perdimos, a pesar de que contó con un gran doblaje recomiendo que echéis un vistazo a la original que merece mucho la pena.

A pesar de dedicar casi toda su vida al género de la comedia su vida personal fue bastante menos divertida. Tuvo varios matrimonios que acabaron mal, fruto de los cuales tuvo hasta tres hijos. Sus últimos años sufrió una fuerte adicción al alcohol que le llevó a ingresar en una clínica de rehabilitación. Una vida muy diferente de la que transmitía delante de las cámaras.


El grupo de chavales protagonistas tiene un par de rostros muy conocidos a día de hoy. Para Ethan Hawke esta fue una de sus primeras películas. Este actor sin llegar a ser nunca una gran estrella no ha dejado de trabajar en estos años y en su filmografía encontramos un buen puñado de títulos interesantes tales como Training Day, El señor de la guerra o la reciente Boyhood. El otro rostro conocido de la película es Robert Sean Leonard que lleva trabajando como actor desde los ochenta. No obstante siempre será recordado por su papel en House donde dio al Doctor Wilson, el “amigo” del protagonista de serie.

No querría dejar este apartado sin citar a Kurtwood Smith, el mítico villano de la primera entrega de Robocop. Aquí, sin llegar a los niveles de esa cinta, sigue haciendo en cierta manera el papel de malo al interpretar a un padre autoritario y que provoca los terribles acontecimientos del final

Una escena:

Me encanta la última escena, posiblemente la más icónica y recordada de todo el film. El profesor Keating, después de haber sido despedido, pasa a recoger sus cosas mientras se esta llevando a cabo la clase con el veterano profesor. Los alumnos se aburren y echan de menos las clases de Keating y los protagonistas se sienten responsables de cómo su profesor ha cargado con todas las culpas. Poco a poco los chavales se van levantando y poniendo en pie sobre la mesa al grito de ¡oh Capitán mi Capitán! Mítica escena que resume a la perfección el espíritu de la película.

Banda sonora:

La música del film fue compuesta por el artista de origen francés Maurice Jarre que tiene entre su obra otras destacadas películas como Lawrence de Arabia o Ghost. Su trabajo en El club de los poetas muertos sirve para acentuar la tensión de las escenas más dramáticas y de complemento perfecto a las lecturas de poesía llevadas a cabo por los personajes. Sin embrago no me parece que sea una banda sonora especialmente destacada, sus trabajos en las cintas citadas más arriba son mucho más recordados.

Anecdotario:

- La película fue muy bien recibida por crítica y público, llegando a recaudar más de 200 millones a su paso por los cines de todo el mundo.

- El guión fue escrito por Tom Schulman y tomo como referencia su propio paso por un colegio de similares características a las del visto en la película.


- Fue nominada a cuatro Oscar pero solo acabó ganando la estatuilla al mejor guión original.

- Bill Murray fue otro de los actores considerados para el papel del profesor Keating. A su vez River Phoenix, hermano de Joaquin, fue uno de nombres que se barajaron para el papel de Neil Perry, aunque finalmente se escogió a Robert Sean Leonard.

- Durante una escena los chavales enseñan a Keating su antiguo anuario donde podemos ver una foto suya el año en que se graduó en el colegio. Resulta que este libro es el auténtico anuario de Robin Williams.

- La película se rodó íntegramente en la localidad de Delaware, en la escuela priva de Saint Andrew.



- En el guión original el final era completamente distinto. El profesor Keating enfermaba de leucemia y acababa muriendo. Sin embargo Weir decidió cambiar esta parte e ideó el final que luego se rodó. De esta manera el protagonismo y la carga dramática siguen sobre los chicos.

Opinión:

Esta película tiene todos los elementos para que guste a todo el mundo. El personaje de Robin Williams es uno de esos que traspasan la pantalla y que seguro traen recuerdos a la mayoría de los espectadores. Todos hemos tenido un profesor que nos ha marcado en nuestra infancia y que nos enseño a mirar más allá de lo que cuentan los libros. Gracias a este personaje se establece empatía con los chavales de la cinta y es fácil identificarse con ellos.


La cinta tiene dos mensajes muy claros y que deberían de calar más en nuestra sociedad. El primero es el de Carpe diem, el vivir más el momento y no estar siempre pendientes de lo que otros piensan sobre nuestras acciones. El segundo hace referencia al tema de la enseñanza y de cómo nos obligan a meter aprendernos textos eternos pero que a la larga no sirven de nada. Mensajes e ideas que después de más de veinte años siguen vigentes.

Había visto El club de los poetas muertos hace muchos años y tenía un gran recuerdo de ella. Ahora en este nuevo visionado me ha vuelto a encantar. Es una película muy redonda con una buena historia y un gran trabajo de los actores.