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martes, 15 de noviembre de 2011

Espartaco dioses de la arena.


Una de las grandes sorpresas que me lleve el año pasado en el panorama de series de televisión fue Espartaco: sangre y arena. Una combinación perfecta de sangre, batallas épicas, sexo y un guión lleno de giros inesperados. El éxito fue rotundo y la continuación era un hecho. Pero el problema llegó cuando su actor principal y encargado de dar vida a Espartaco enfermó de cáncer.

Los elementos que hicieron brillar a la temporada predecesora los encontramos de vuelta en esta precuela. La violencia es cruda y sangrienta, sin ningún tipo de floritura o adorno. La sangre saltará a borbotones por toda la pantalla y seremos testigos de todo tipo de mutilaciones sin que se intente disimular en ningún momento. Tampoco se cortan a la hora de mostrar escenas de sexo que por muy poco no son como las que podamos ver en cualquier película porno. Lo mismo que ya habíamos visto anteriormente pero quizá un poco más salvaje.
Lo que más me ha gustado sin duda es el último capítulo. En él vemos como se terminan de atar los cabos que quedaban sueltos y se deja todo listo para que la historia continué como todos sabemos. La batalla final es realmente épica y emocionante, una pasada.


Entre los personajes nos encontramos a casi todos los que vimos en la primera temporada pero muy diferentes. Crixus no es el campeón si no un mero novato que no parará de cometer errores y que intentará alcanzar la gloria. El campeón en este caso es Gannicus, un gladiador chulo y creído que no para de fanfarronear en los combates. El contrapunto perfecto a la tranquilidad que mostraba Crixus en la primera temporada. La relación que se establece entre ambos es casi identica a la de Crixus y Espartaco.

El punto más flojo me ha parecido la repetición de escenas ya vistas anteriormente, a la rivalidad campeón/aspirante comentada antes se le unen bastantes situaciones muy similares a las de la primera temporada. Por ejemplo encontramos una nueva relación amorosa entre una esclava y el campeón o la situación de amistad establecida entre Lucrecia y su invitada. Si a esto le añadimos que sabemos exactamente los personajes que van a sobrevivir se pierde bastante del elemento sorpresa. Esto le resta brillo a una serie cuyos puntos fuertes eran las escenas de acción y un guión lleno de giros inesperados.

Esta precuela de Espartaco esta bien. La primera temporada dejó el listón muy alto y por desgracia no consigue saltarlo. Nos esperan seis capítulos entretenidos pero muy lejos de la emoción y el suspense de la original. Merece la pena verla pero bajad vuestras expectativas.



Como curiosidad comentar que si alguien no ha visto la primera temporada puede ver esta precuela antes y seguramente disfruté mucho más de ambas. Solo habría que saltarse los primeros minutos del primer capítulo y los finales del último ya que en ellos se muestran escenas de como acaba la primera temporadas.