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jueves, 23 de abril de 2015

Las pesadillas de R. L. Stine.


Hoy es el día de libro y voy a aprovechar esta ocasión para recordar la serie Pesadillas de R.L. Stine. Seguramente la mayoría de los que a día de hoy rondan la treintena sepan de lo que estoy hablando. A mediados de los años 80 el escritor estadounidense R.L. Stine comenzó a escribir novelas de terror para adolescentes. Tuvo bastante éxito en su país de origen y sus libros no tardaron mucho en traducirse a otras lenguas. Gran parte de ellas acabaron formando la colección Goosebumps, que se podría traducir como Piel de gallina.

Aquí a España esta colección llegó a mediados de los 90 con el título Pesadillas y fueron un exitazo. La primera tanda de libros contaba con ocho entregas, todas ellas independientes, y se vendieron a una velocidad sorprendente. Recuerdo que esa primera edición contaba con las portadas fluorescentes, además de incluir un marcapáginas y un sustazo (era la época en que las patatas regalaban tazos para jugar en el recreo y estaban más de moda que nunca). Las siguientes ediciones prescindieron de marcapáginas, por lo que los ejemplares de esta primera edición se convirtieron en una posesión muy preciada. Según avanzó la serie las portadas también dejaron de ser fluorescentes. Portadas que por cierto contaban con unas ilustraciones geniales.


Las historias, como era de esperar, no daban ni un poquito de miedo. Todas ellas estaban protagonizadas por chavales de 12 ó 13 años, justo la misma edad que los lectores, a los que les pasaban sucesos extraorinarios. Era muy fácil identificarse con ellos y las aventuras que corrian eran muy entretenidas. Evidentemente no había muertes ni violencia y todo se solucionaba en las ciento y pico páginas que duraba cada historia. Eso si al final casi siempre había un giro o algo inesperado que dejaba la puerta abierta a una posible secuela o la idea de que había ocurrido algo paranormal.

En total se publicaron algo más de sesenta libros de Goosebumps y muchos de ellos fueron publicados en España por la editorial Ediciones B. Como era de esperar este fenómeno dio lugar a copias, como fueron los libros Escalofríos, que seguían en mismo patrón, pero no era lo mismo. Todo el mundo vio estas otras historias como copias de segunda y su éxito fue escaso. También salió una serie de televisión, de la que vi un par de episodios que me parecieron bastante malos.


Como os digo los libros tenían todos los elementos para triunfar y ser un éxito. En total se vendieron unos 300 millones de ejemplares, que no esta nada mal. El autor tenía un ritmo de escritura endiablado y era capaz de acabar cada una de las novelas en menos de dos meses. Los 60 títulos que componen la colección salieron entre 1992 y 1999, una locura la producción del señor Stine. Esto hizo que la calidad de las historias se resintiera enormemente y pasadas las primeras entregas se notó un bajón espectacular. Una vez más se comprueba que calidad y cantidad no suelen ir de la mano.

Todo esto ha venido a que hace un par de semanas vi alguno de estos libros en los puestos de La cuesta de Moyano en Madrid. Me compré un par de ellos, que me leí esa misma tarde y la verdad es que me entretuvieron bastante. Además buscando por casa he encontrado una caja donde guardaba otros ejemplares. Sangre de monstruo, Un día en Horrorlandia o Los espantapájaros andan a medianoche son algunos de los títulos que aún conservo. Que de recuerdos de mi infancia me trae todo esto.