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martes, 16 de junio de 2015

Doom: Marte, motosierras y demonios.

Todo el mundo tiene sus sagas favoritas de videojuegos. Los Mario, Resident Evil, Uncharted o Batman Arkham son solo algunas de las franquicias más populares de la actualidad y que tienen unas cuantas entregas a sus espaldas.


La saga que siempre me ha gustado es Doom. El primer Doom salió en diciembre de 1993 y cambio por completo el mundo de los videojuegos. Ya había algunos shooters en primera persona pero ninguno de ellos como Doom. La idea no podía ser más simple. El protagonista, un marine espacial, se veía atrapado en una estación espacial en Marte que había sido tomada por innumerables hordas de demonios salidos del infierno. Todo el mundo había muerto y la única opción era ir avanzando pasillo tras pasillo despejando la zona hasta cerrar el portal que conectaba con el averno. No había diálogos, ni otros personajes ni nada que no fuera pegar tiros y abrir puertas.


Poco menos de un año después salió Doom 2: el infierno en la Tierra. Nuestro marine volvía a casa después de la pesadilla vivida en Marte solo para descubrir que los demonios habían atacado también nuestro planeta. Doom 2 era exactamente igual que el uno salvo por contar con un arma nueva (la escopeta de dos cañones), muchos enemigos nuevos y escenarios más o menos parecidos a ciudades o fábricas. Si el primero estaba bien, este segundo era aún mejor.

Ambos juegos fueron superventas en su época y salieron versiones para casi todas las consolas de la época. Incluso salieó una versión para la Nintendo 64, llamado Doom 64, que aprovechaban las características de la consola, introduciendo modificaciones muy curiosas en el diseño de las armas o enemigos. A esto habría que sumar la infinidad de mods creados por los fans a lo argo de los años y que pueden ser encontrados por internet.


Hubo que esperar mucho para ver Doom 3, en concreto hasta el año 2004. Fue uno de los juegos más esperados de la época y la verdad es que decepcionó en parte a muchos de los jugadores. La historia era un remake de la primera entrega y nos devolvía a la base marciana. Los interminables tiroteos de las primeras entregas eran sustituidos por escenarios poco iluminados en los que a cada paso nos asaltaban las criaturas. La acción frenética se dejaba apartada por un desarrollo más parecido al survival horror. A mi me gustó, era un juego muy tenso y que te mantenía en vilo todo el rato, pero no era lo que me esperaba de un Doom.



Con todo esto en mente los desarrolladores han estado trabajando en una nueva entrega de Doom, que según parece no será el cuarto, que fue presentada ayer en el E3 de Los Ángeles. La acción vuelve a trasladarse a Marte y parece que los tiroteos serán constantes a lo largo de todo el juego. También parece que además de a tiros podremos rematar a los enemigos recurriendo a nuestros puños y unas cuantas salvajadas.



Tiene pinta de que va a una pasada y que combinará los mejores elementos de los anteriores más unas cuantas sangrientas novedades. Ya tengo ganas de jugarlo.